VALDELATEJA, MIRADORES DEL CAÑON DEL EBRO
La ruta que hoy proponemos es una ruta un poco más durilla de las que solemos hacer, pero merece la pena, os lo aseguro. Son 9,3 km y un desnivel de 250 metros.
Se trata de una ruta preciosa, en los cañones del Ebro, pero no desde la perspectiva a la que estamos acostumbrados en la carretera de Pesquera, sino desde enfrente.
Vamos a Valdelateja por la nacional 623, que une Burgos con Santander. Para quien no lo conozca, es un hermoso pueblo bañado por el Rudrón, muy cerca del lugar donde se unen las aguas de este y el Ebro.
Salimos de Valdelateja después de tomar un cafelito en el mesón. Según se sale, a la derecha, sube enseguida una pendiente zigzagueante hacia el monte. Es una buena subida, con curvas pronunciadas y terreno bastante irregular. Abajo queda el Rudrón.
A ambos lados encontramos roble y encina. Hay que tener cuidado con la piedra, sobre todo si el terreno está húmedo, porque resbala. Se trata de un ascenso de unos 250 metros, hasta llegar a la misma altura que el monte que tenemos enfrente, donde está la ermita prerrománica dedicada a las santas Centola y Elena que, según la tradición, recibieron martirio en este lugar en la época de Diocleciano y en la que se conservaron sus reliquias hasta 1317, año en el que se trasladaron a la catedral de Burgos, donde aún se conservan. En su entorno se encuentran también los restos de un castillo y, dada su magnífica ubicación defensiva, es muy probable que existiera en él algún tipo de castro anterior a la época visigoda. Si queréis saber más de ella, podéis buscar en internet.
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Una vez arriba, rodeados de pinares y robledales, seguimos un camino llano que va a dar a un mirador precioso desde donde se ve el meandro que hace el Ebro; también se ve, a lo lejos, la carretera nacional que une Burgos con Santander. Allí hacemos una pequeña parada y almorzamos algo para reponer fuerzas. Impresionantes cañones calizos de hasta 250 metros de profundidad tallados por el Ebro y el Rudrón. Las laderas están cubiertas de encinas, quejigos y hayas. La subida, realmente, ha merecido la peña. Dejamos atrás el mirador y seguimos andando por el monte, por el llamado camino a Cortigueira aunque no llegamos al pueblo.
Abandonamos el camino para iniciar la vuelta por un sendero que baja hasta el Ebro y se acaba transformando en un pequeño sendero paralelo al río. Esta ruta esta ruta es una alternativa a la tradicional que cruzaba el río Ebro por el puente, ahora hundido, de la central eléctrica. Con este nuevo itinerario, no es necesario cruzar el río y podemos disfrutar de todo el cañón de igual manera. Este senderuelo discurre con el río a la derecha y el monte a la izquierda. En medio del camino encontramos una víbora. Tan camuflada estaba que no la vimos hasta que no la tuvimos casi al lado. Un poquito sí nos asustamos. Dejamos atrás al Ebro y nos encontramos de nuevo con el Rudrón, que baja Valdelateja, lo que significa que ya estamos cerca del pueblo. Tras un recodo, lo vemos; estamos llegando a él por el extremo opuesto al que hemos salido.
Hemos disfrutado de los cañones del Ebro, de sus magníficas riberas y de los variados y bien conservados bosques de encinas, robles y hayas; hemos contemplado, primero desde abajo y posteriormente desde el páramo, los grandes cortados anidados por una gran multitud de aves rapaces y adornados de abundante vegetación en sus pendientes rocosas.
Nos acercamos al mesón por ver si se podía comer, pero, como no reserves es difícil que te den mesa, sobre todo si, como es caso, es finde semana de primavera.
PARA SABER MÁS
Esta ruta está realizada en abril del 2024. No te olvides de dejarnos tu comentario y compartir si te ha gustado.
SOBRE LA ERMITA DE SANTA ELENA Y SANTA CENTOLA.
SOBRE VALDELATEJA Y SU ENTORNO.