Me tomo las de Villadiego

Me tomo las de Villadiego

Dicho relacionado con las persecuciones de judíos en la Edad Media: el ambiente hostil que crearon los judíos a causa de sus usuras.

    El Rey Fernando III El Santo dio privilegios o concedió encomienda a los judíos de villadiego, prohibiendo que se les prendiese y señalando penas para los que les hicieran daños. En ésto vieron los judíos un salvo conducto que los librara de las iras del pueblo, consideraron a Villadiego como su ciudad refugio. Pero estaban obligados a llevar un distintivo especial, para que se pudiera reconocer que estaban bajo la protección del Rey y que nadie los podía prender, este distintivo eran las calzas amarillas que debían usar en su nueva tierra, como colonos y pecheros del Rey.

En la puerta auxiliar de la parroquia de San Lorenzo había una inscripción que decía "Iglesia de Asilo", puerta que permanecía abierta día y noche para que se pudieran albergar o refugiar los judíos huidos de otras regiones. 

    Existe en una de las columnas de entrada al Ayuntamiento una imagen en piedra de San Pedro encarcelado, junto a un soldado (Villadiego), y al lado la siguiente inscripción:

Villadiego era un soldado
que a San Pedro, en ocasión
de estar en dura prisión,
nunca le faltó del lado.
Vino el espíritu alado,
y, lleno de vivo fuego,
le dice a San Pedro: Sal luego,
toma las calzas, no arguyas;
Pedro, por tomar las suyas,
tomó las de Villadiego

OTRA VERSIÓN

El profesor Carlos Javier Taranilla reúne en un libro los cientos de reliquias existentes en la provincia leonesa, entre ellos el fémur de San Froilán o los cabellos de la Virgen.
Y en relación a la reliquia de San Marcelo dice lo siguiente:

Y sobre todo la del propio San Marcelo, uno de los patronos de la ciudad, que está situada bajo dicho altar y que solo se expone el 29 de octubre, día de su festividad.
     Precisamente en torno a los restos de san Marcelo recuerda Taranilla una simpática leyenda: «Dicen que cuando se trajeron sus restos desde Tánger, donde había sido martirizado, en 1493, con presencia de Fernando el Católico, se organizó una solemne procesión a la que acudieron muchos enfermos; uno de ellos, tullido y natural de Villadiego, se curó rezando; entonces se levantó y se fue para su pueblo; y justo de ahí viene aquello de ‘tomar las de Villadiego’.

Reseñas importantes de nuestra literatura donde sale la famosa frase.

EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE.
de Miguel de Cervantes. (1547-1616)

 

Pero dejando esto aparte, dígame vuestra merced que haremos de este caballo rucio rodado, que parece asno rodado que dejó aquí desamparado aquel Martino que vuestra merced derribó, que según él puso los pies en polvorosa y cogió las de Villadiego, no lleva pergenio de volver por él jamás, y para mis barbas si no es bueno el rucio.

LA CELESTINA
de Fernando de Rojas. (1465-1541)

PÁRMENO.-  Calla, hermano, que no me hallo de alegría. ¡Cómo le hize creer que por lo que a él cumplía dexaua de yr e era por mi seguridad! ¿Quién supiera assí rodear su prouecho, como yo? Muchas cosas me verás hazer, si estás d' aquí adelante atento, que no las sientan todas personas, assí con Calisto como con quantos en este negocio suyo se entremetieren. Porque soy cierto que esta donzella ha de ser para él ceuo de anzuelo o carne de buytrera, que suelen pagar bien el escote los que a comerla vienen.
     SEMPRONIO.-  Anda, no te penen a ti essas sospechas, avnque salgan verdaderas. Apercíbete: a la primera boz que oyeres, tomar calças de Villadiego.

V. CON LAS PALABRAS, LOS HECHOS.
Por Juan Ruiz de Alarcón. (1580-1639)

Culpa a un bravo bigotudo
rostriamargo y hombriterto,
que en sacando la de Juanes
toma las de Villadiego;
culpa a un viejo avellanado
tan verde, que al mismo tiempo
que está aforrado de martas
anda haciendo Magdalenos;

Juan Ruiz de Alarcón

EL CAPITAN ALATRISTE.
Por Arturo Pérez Reverte. (1951)

Capítulo 5, LOS DOS INGLESES

Tanto despertó aquello la curiosidad de Alatriste que, en vez de tomar las de Villadiego, como pedía a gritos su sentido común, se quedó allí quieto junto a los dos ingleses a quienes había estado a punto de enviar al otro barrio.

Arturo Pérez Reverte

LOS REFRANES DEL VIEJO CELOSO.
D. Fco. de Quevedo y Villegas. (1580-1645)

(Vanse los tres, RINCÓN, JUSTA y CALAÍNOS).
VEJETE: ¡Ah, mujer! ¡Ah, mujer mía!
¿Dónde os vais? No quiero oíllo.
Tomo las de Villadiego,
voy tras ella.
(Sale VILLADIEGO).
VILLAD.: Viejecito,
yo soy ese Villadiego.
En mis calzas, ¿qué habéis visto
para decir que las toman
los que huyen? Antes son grillos
unas calzas atacadas,
y para ir su camino,
no tomallas, qu’el soltallas.

Fracisco de Quevedo

TRISTANA.
Por Benito Pérez Galdós. (1843-1920)

Capítulo XVI

     En resumidas cuentas, que Horacio tomó las de Villadiego. Tierna fue la despedida: se equivocaron, creyéndose con serenidad bastante para soportarla, y al fin se hallaban como condenados al patíbulo. Horacio, la verdad, no se sintió muy pesaroso por el camino, respiraba con desahogo, como jornalero en sábado por la tarde, después de una semana de destajo; saboreaba el descanso moral, el placer pálido de no sentir emociones fuertes.

NI EL TIO NI EL SOBRINO.
Por José de Espronceda. (1808-1842)

AMBROSIO
...........
¡Ay!, que si salgo con bien
le compro una vela a un santo.
¡ Y yo que le dije, ¡ burro !
que serví siendo muchacho
en casa de doña Paca
cuando el marido enfadado
pilló las de Villadiego...
ya se ve, para afirmarlo!
¡Quién lo había de pensar!
Yo en verdad no siento tanto
que Don Martín me despida
sin abonarme el salario........

José de Espronceda

LA VILLANA DE LA SAGRA
Por Tirso de Molina. (1579-1648)

JORNADA SEGUNDA

DOÑA INÉS
Dame los pies, o la mano,
por lo que en servirte gano.
LINARDO
¡Muy gentil matalotaje
llevamos! ¡Mozo gallego!
¿Sabes cuán chancero es,
que sirve un año y después
toman las de Villadiego?
DOÑA INÉS
Oye, señor gentilhombre,
trate a los gallegos bien,
que no los conoce.

Tirso de Molina

SE ARMÓ LA DE SAN QUINTÍN
Por Nieves Concostrina. (1961)

Los incordios de los duques de Windsor.

     En pocas palabras, desde que Eduardo VIII decidió abandonar el trono para casarse con la señora Simpson, se didicó a vivir a cuerpo de rey sin ser rey, porque renunció a la corona pero no a los emolumentos que le daba la corona. Y estaban los duques de Windsor tan tranquilos en un castillo francés, cuando los nazis invadieron Francia, así que tomaron las de Villadiego y se fueron a Madrid hasta decidir hacia dónde encaminar sus pasos.
     Winston Churchill se puso de los nervios cuando supo que los duques estaban en España, porque aquí mandaba Franco y Franco era amiguete de los nazis, con lo cual sabía que el duque de Windsor lo tenía fácil para establecer contactos.

EPISTOLARIO
De Marcelino Menéndez Pelayo. (1856-1912)

Volumen 12 - carta nº 351
De JOSÉ GESTOSO Y PÉREZ A
MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO

Gravina, 28, Sevilla, 17 junio 1893
Muy respetado y distinguido am.º: porque he sabido por el que lo es nuestro, Marqués de Xerez, que se encuentra V. con un pié en el estribo y porque sentiria mucho verme privado de la carta que v. tuvo la bondad de ofrecerme acerca de mis pedestres romances, me atrevo á dirijirle esta en forma de Memorandum, como hoy dicen los horteras, a fin de recordarle su promesa, de la cual depende solo que yo pueda encuadernar mi ejemplar. ¿Será V. tan amable que antes de tomar las de Villadiego me dé el placer de recibirla?

EL POLIFEMO, AUTO SACRAMENTAL.
Por Juan Pérez Montalban. (1602-1638)

EL APETITO:
Pues haz cuenta que le vés
que suspiras, y que lloras,
y que en fin, de él te enamoras.
GALATEA:
¿Que tengo de hacer despues?
EL APETITO:
Holgarte, como hasta aquí,
pese a quien pesare
GALATEA:
¿Y luego?
EL APETITO:
Tomar las de Villadiego
GALATEA:
¿Y dexar al Pastor?
EL APETITO:
Si.......

LA SOMBRA DEL ÁGUILA.
Por Arturo Pérez-Reverte. (1951)

CAPÍTULO IV. La gitana del comandante Gerard.

      Lo del coronel era lo de menos, porque el tal Oudin era una mala bestia normando, creo recordar, que no se fiaba ni de su padre, uno de esos que estaba todo el día dale que dale con lo de «peggos espagnoles, necesitáis disciplina» y cosas por el estilo. Ya cuando el paso del Niemen, Oudin  había hecho fusilar a media docena de compañeros que intentaron tomar las de Villadiego y volver a España por su cuenta. 

SEGUNDA COMEDIA DE CELESTINA
Por Feliciano de Silva. (1492-1558)

Argumento de la IV cena.
PANDUFO: Ora vamos. Por aquí vamos mejor, porque no topemos con el alguazil,
no haga algún desvaríocon que la música se torne en responsos.
CANARÍN: ¡Maldito sea hombre tan famfarrón! y si viene a mano, el primero que
tome calças de Villadiego será él.
SIGERÍN: Esso, jura tú a Dios, mas callemos ya, que si nos oye no acabaremos esta
noche con fieros. Ya llegamos, pongámonos aquí en baxo destas ventanas.

EL CAZADOR Y LA PERRILLA
De José Manuel Marroquín. (1827-1908)

Por donde iba, hizo la suerte
que se hubiese el jabalí
escondido, por si así
se libraba de la muerte.
     -Empero, sintiendo luégo
que por ahí andaba gente,
tuvo por cosa prudente
tomar las de Villadiego.
    -La vieja entonces, al ver
que escapaba por la loma,
¡sus! dijo por pura broma,
y la perra echó a correr....

José Manuel Marroquín

LA GRAN SULTANA DOÑA CATALINA DE OVIEDO
de Miguel de Cervantes. (1547-1616)

Jornada tercera.
MADRIGAL: ¡Cuerpo de quien me parió! ¿Ahí llegamos ahora?
TURCO: Enséñele, y llegará de su libertad la hora.
MADRIGAL: Hora menguada será, si Andrea no la mejora. Pondré pies en polvorosa; tomaré de Villadiego las calzas.
CADÍ: Es tan hermosa Catalina, que no niego ser su suerte venturosa. Pero, entre estos regocijos, atiende, hijo, a hacer hijos, y en más de una tierra siembra

FÍGARO (ÁRTICULOS SELECTOS)
de Mariano José de Larra. (1809-1837)

LA JUNTA DEL CASTEL-O-BRANCO
No hay cosa como una Junta, si se trata, sobre todo, de juntarse aquellos a quienes Dios crió. Podrán no hacer nada las gentes en una Junta, podrán no tener nada que hacer tampoco, pero nada es más necesario que una Junta; así que, lo mismo es nacer un partido, pónenle al momento en Junta como lo habían de poner en nodriza, y no bien abre los ojos a la luz se encuentra ya juntado, que no es poca ventaja. La Junta, pues, es el precursor de un partido por lo regular, y esta clase de Juntas andan siempre por esos caminos interceptando, o interceptadas, cuando no están fuera del reino tomando aires, otomando las de Villadiego, que de todo toman las juntas.

GUZMÁN DE ALFARACHE
De Mateo Alemán. (1547-1615)

LIBRO TERCERO DE GUZMÁN DE ALFARACHE.
Capitulo 1.

"No hallando Guzmán de Alfarache los parientes que buscaba en Génova, le hicieron una burla y se fue huyendo a Roma".

Y porque allí no se quedara el mozo, para ganarle ventaja, roguéle me llevara hasta la puerta, que no sabría salir. Llevóme a la calle y volvióse. Cuando en ella me vi, como si en los pies me nacieran alas y el cuerpo estuviera sano, tomé las de Villadiego. Afufélas que una posta no me alcanzara.  Más se huye que se corre. Mucho esfuerzo pone el miedo; yo me traspuse como el pensamiento. Compré vianda y, para ganar tiempo, iba comiendo y andando.