Elena de la Peña

SALIR AL EXTRANJERO TE CAMBIA LA FORMA DE VER LAS COSAS,TE ABRE LA MENTE Y TE HACE MAS SEGURA DE TI MISMA

     Cruzamos el charco para hablar con Elena de la Peña sobre qué es lo que más se echa de menos al otro lado del Atlántico.

P: ¿Dónde vives actualmente y cómo llegaste allí? ¿A qué te dedicas?

R: Vivo en Somerville, un pueblo en el centro de Nueva Jersey que está a una hora en coche de Nueva York. Llegué aquí hace casi 4 años después de acabar mi doctorado en Ciencias de los Alimentos en la Universidad Estatal de Dakota del Norte, en la ciudad de Fargo. A Fargo llegué a través de un intercambio que tuve con la Universidad de Burgos cuando estudiaba mi Máster en Seguridad y Biotecnología Alimentaria. Durante mi año de intercambio se me ofreció la oportunidad de hacer el doctorado, así que una vez que terminé el máster me volví a Estados Unidos.

     Actualmente trabajo para una empresa que se llama Ingredion. En Ingredion hacemos ingredientes (almidones, edulcorantes, harinas de patata, tapioca, arroz, leguminosas, etc…) que se venden al sector alimentario para que se pueda elaborar la comida que compramos en los supermercados. Yo trabajo en el departamento de investigación y desarrollo de productos de repostería y snacks, y mi área de especialización está en el desarrollo y evaluación de ingredientes para productos sin gluten.

P: ¿Qué es lo que más de menos echas de Villadiego?

R: Lo que más echo de menos es a la familia. Todavía me entra mucha nostalgia cuando todos están reunidos por algún evento familiar al que yo sólo puedo atender vía Facetime. También echo mucho de menos a mis amigas de toda la vida. Ya llevo muchos años fuera de casa y la verdad es que cuesta hacer amistades como las que una hace de pequeña. Otras cosas que extraño de Villadiego es lo simple que es hacer las cosas cotidianas como hacer recados, quedar a tomar algo, salir a dar un paseo… Aquí, en Nueva Jersey, tienes que coger el coche para ir a cualquier lado; con la gente tienes que quedar con una semana de antelación (como mínimo) …  ¡y cuesta mucho encontrar un pueblo donde vivir que tenga aceras que te permitan ir de un sitio a otro andando!

P: ¿Te ha costado asentarte a vivir sola en un lugar nuevo?

R: Al principio fue bastante duro, sobre todo cuando me fui a Fargo, porque estaba muy lejos de casa (tenía que coger 3 aviones para llegar) y porque los inviernos allí eran muy duros. En ocasiones pasamos meses enteros en los que no se superaban los -10ºC de máxima ¡y nos quejamos del frío de Burgos! Una vez que me vine a vivir a Nueva Jersey mi vida mejoró mucho, ya que aquí hay vuelos directos a Madrid, la cercanía con Nueva York hace que me visiten muchas personas, el clima es más agradable, y aquí hay mucha gente que habla español, lo que me hace sentir un poco más como en casa. Todavía recuerdo la primera vez que puse la radio del coche ya estando en Nueva Jersey y me encontré con una estación en español y luego voy a súper y veo que venden chorizo de España, ¡casi lloro de la emoción!

P: Si pudieras llevarte una sola cosa de tu pueblo al lugar donde estás viviendo ahora, ¿cuál sería?

R: El jardín de mi casa para poder estar en la calle sin salir de casa y pasarme horas leyendo un buen libro.

P: ¿Mantienes el contacto con la gente de allí?

R: Sí claro, ¡con todos! Tengo la suerte de ir a Villadiego de 2 a 3 veces al año, así que me resulta muy fácil seguir en contacto con la gente de allí.

P: ¿En qué sentido crees que esta situación te ha hecho crecer?

R: No sabría cómo describirlo, pero el aprender a desenvolverte en un país que tiene un idioma y cultura diferente, donde no tienes familia y sólo dependes de ti misma para sacarte las castañas del fuego te da cierto nivel de orgullo y satisfacción personal. Te cambia la forma de ver las cosas, te abre la mente, y te hace más segura de ti misma.

 

P: ¿Qué consejo le dirías a alguien que quiere irse… pero no acaba de atreverse?

R: Hazlo, ¡aunque sea un año, medio, o un mes! Siempre puedes volver si no te gusta, ¡pero por lo menos nunca te quedarás con el gusanillo de no haberlo intentado!

P: Si pudieras cambiar algo de tu estancia allí, ¿cuál sería?

R: Cambiaría la distancia que hay entre Nueva Jersey y Villadiego. Hay muchos findes de semana que daría lo que fuera por estar en el salón de mi casa cenando con mis padres, o por poder quedar con mis amigas y retomar conversaciones como si no hubieran pasado 6 meses desde la última vez que nos vimos.

NOTA DE AGRADECIMIENTO A ELENA POR SU COLABORACIÓN.